Arsène Wenger anunció que no cumplirá su contrato y que
abandonará la dirección técnica del Arsenal cuando la actual campaña llegue a
su fin.
Tras 22 temporadas, algunas más exitosas que otras, la
incertidumbre, la tristeza y un profundo reconocimiento hacia una persona
excepcional cubren en estos
momentos el norte de Londres y gran
parte del mundo futbolístico amante de los Gunners.
Cómo lo explicité en otras ocasiones (ver Las enseñanzas… y El hombre que revolucionó un club ) , el entrenador galo
revolucionó el club y al fútbol inglés. Pero para un individuo tan instruido,
tan capacitado, y con tantos valores, quedarse solamente en el deporte sería
muy poco. Ha influenciado a muchas personas para ser mejores, acompañado a
tantas otras en momentos difíciles, y
propiciando el desarrollo personal y profesional de todos aquellos con los que
compartió su trabajo.
Acaso con Wenger se termina la tradición de los managers ingleses
de antaño, cuya responsabilidad recaía más allá del campo de juego, en la
gestión del club, en la política de fichajes, etc. Visionario cómo pocos, dotó
al Arsenal de un estilo de juego icónico, llevando a sus jugadores a desplegar,
en su momento, el fútbol más bonito del mundo.
En sus primeros diez años ganó casi todos los torneos por lo
menos en una ocasión (entre ellos la Premier League en forma invicta) . La
derrota con Barcelona en la final de la UEFA Champions League de 2006 cortó una racha triunfadora, abriendo
las puertas a un periodo en donde las vitrinas del club dejaron de recibir
trofeos. Coincidente con esta caída, la puesta a punto y el pago del nuevo estadio dejarían al Arsenal con un
presupuesto menor, comparado con el nuevo
“rico” Chelsea y con el siempre poderoso Manchester United.
Sin embargo, Arsène reconoció que en el lapso de nueve años
sin conquistas se vio su mejor trabajo, ya que
logró armar grandes equipos que continuaron su filosofía deportiva. Un gran piloto de tormentas fue el francés,
en las turbulencias logró no sólo que el equipo clasifique año tras año a la
UEFA Champions League, sino que también se ubique mínimamente entre los 16
mejores de Europa, más allá de los errores seguramente cometidos, nadie es
perfecto. ¿Qué organización no querría a
semejante profesional que pueda moverse en tiempos difíciles, que consiga buenos resultados, y que provea
réditos económicos?
Varios jugadores fueron atraídos por el otro nuevo “rico”,
Manchester City, que junto al Barcelona(entre otros), se nutrieron de ex
Gunners para alcanzar sus éxitos deportivos. Muchos optaron por abandonar el barco, pero
hubo una persona que se mantuvo leal al club. Wenger tuvo que reinventarse,
cambiar de figuras y volvió a saborear la victoria con 3 FA Cups y 3 Comunnity
Shields, aunque en el medio debió sufrir el destrato de una parte del fútbol en
donde sólo importa ganar.


La temporada 2017/2018 arrancó con Arsène nuevamente al mando, por dos años más, y con la conquista de la Community Shield frente al último campeón de la Premier, el Chelsea. Pero rápidamente me di cuenta que no sería otra campaña más. Se sumaron nuevos directivos con pasado exitoso en otras instituciones. El club se desprendió de muchos jugadores importantes y referentes en el pasado, los resultados en la Premier fueron los peores desde la llegada del francés y otra vez los cuestionamientos estuvieron a la hora del día. Muchos de los abonados en el Emirates pegaron el faltazo en duelos domésticos, en una señal clara de enojo. El Arsenal, no obstante, alcanzó otra final, cayendo 3-0 ante el mejor equipo de la Premier League, el Manchester City. Continúa actualmente con vida en la Europa League, debiendo disputar la semifinal frente al equipo favorito, el Atlético de Madrid.
Parece ser que la tenacidad de Wenger alcanzó su
límite, y seguramente el corazón del
Profesor no aguantaría muchas más cicatrices, aquellas que se forman ante cada
derrota, según sus propias palabras.
Resulta paradójico, pero el hombre que pregonaba el “cómo” antes que
nada, sufrió tal vez cómo ningún otro, que el Arsenal no gane siempre y las
feroces críticas al respecto.
Su mensaje de despedida ha sido que apoyará por siempre al
club, llamando a todos los hinchas a que respeten los valores que junto a la
institución ha tomado cómo propios, ojalá que así sea. Lo que es muy triste es
que, cómo era de esperarse ante tantas presiones recibidas, abandone antes de
tiempo.
Por último, no estaría escribiendo estas líneas ni concebido
abrir este espacio virtual de no haber visto al Arsenal en sus mejores tiempos,
de no haber disfrutado de un estilo de juego único, hermoso e imborrable. Pero
sobre todo, encontré en Wenger un referente, una persona admirable en un medio
tan hostil y poco inteligente cómo lo es el fútbol. Sinceramente, no sé
cuanto apoyaba para que el Arsenal ganara
o era
el método que emanaba de Wenger,
sus formas, las que quería que
finalmente triunfen. Ojalá, que en tiempos futuros, se cumpla el deseo de Arsène, que su legado continúe en los años
venideros.
Desde aquí expreso un humilde reconocimiento y gratitud.
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