La Roja se quedó con el primer título en su historia tras vencer por penales a la selección Argentina tras igualar sin goles en 120 minutos de juego. En una final muy pareja, el dueño de casa se mostró como el protagonista desde un comienzo. Los dirigidos por Sampaoli manejaron el balón, presionaron alto, aunque por momentos les costó generar situaciones de peligro. La más clara del primer tiempo fue una volea en el área de Vidal que atajó Romero. La figura del encuentro fue a mí entender Aránguiz, un pulpo en el mediocampo que marcaba y era el encargado de la transición ataque defensa. La subida por el lado derecho de Isla fue constante, aprovechando el falco izquierdo del rival mal cubierto. A su vez, la tarea de los tres defensores centrales, muchas veces quedando mano a mano, fue impecable. La Argentina apostó al contra ataque, y no es la forma que mejor le sienta. Inexpresivo, inconexo, perdió la frescura y el juego asociado que mostró frente a Paraguay. Sus defensores ...
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