Basta con una o dos temporadas en buen nivel para que algunos jugadores, por no decir los mejores del club inglés, decidan marcharse hacia otras latitudes en busca de títulos, fama o dinero.
![]() |
El último gol de Henry en su vuelta. |
La cuestión comenzó en enero del 2007, cuando el máximo goleador e ídolo del club, Thierry Henry, fue traspasado al Barcelona. El francés había llevado a los Gunners en 2006 a la final perdida con los blaugranas . Según Wenger, Tití se fue al equipo culé para conseguir la orejona, que era el último campeonato que no había podido levantar.
El técnico galo tuvo que rearmar un equipo, liderado por Cesc, y en donde se destacó el Togolés Adebayor, que durante los tres años que duró su estadía, marcó 62 goles. En 2009 se marchó al City, en donde luego tuvo un duro enfrentamiento con Van Persie, y antes protagonizó un choque en pleno partido con Bendtner. Siendo problemático para el grupo, Wenger le dio vía libre a su salida, diciendo que el dinero no fue la clave en la operación. La merma de referentes fue el motivo por el cuál Kolo Touré, pilar en la defensa, decidió también partir al Etihad.
Arsene había contratado a un pequeño compatriota que al principio no se adaptó al club. Su nombre era Samir Nasri, que de apoco, con mucho fútbol e importantes goles comenzó a ser determinante en una buena dupla con Fábregas. Comenzaron los rumores sobre la intención de que el Barsa quería repatriar a Cesc, sobre todo después del Mundial 2010.
Al inicio de la temporada 2011-2012, los culés lograron su cometido y se quedaron con los servicios del niño mimado de Wenger. Es curioso, pero al igual que sucedió con Piqué y Jordi Alba, el Barcelona en su momento desechó grandes promesas que luego les costaron millones.
Al que también se lo vendió fue a Nasri, y el destinó no podía ser otro que el conjunto de Mancini. Samir manifestó sus ganas de salir campeón, lo acompaño Clichy, para mí unos de los mejores laterales del mundo.
En un inicio catastrófico en liga, apareció la figura de Van Persie, el más veterano en el club, que con sus treinta tantos fue el mejor jugador de la Premier. Wenger lo bancó en las malas y le dio la capitanía, Robin rindió con creces. Aunque en el momento de negociar, el holandés no quiso renovar con los Gunners, excusándose en el mismo parlamento de siempre: Quiero ganar títulos.
Mi humilde opinión es que los futbolistas tienen un gran ego, no descubro nada, y en el momento que asoman la cabeza con un buen rendimiento, se ven obnubilados por los millones.
Qué hubiese pasado si permanecían todos estos jugadores en el Arsenal?, seguró que la sequía de campeonatos ya se hubiera borrado hace mucho.
Comentarios
Un saludo desde http://laesenciadelgol.blogspot.com.es/
Saludos
Un saludo.
Un saludo