Los Gunners hicieron posible el milagro al superar por primera vez en la historia de la competición al conjunto griego en su casa.
Luego de la calamitosa derrota frente al Bayer Munich y con
el triunfo agónico del Olympiacos frente al Dinamo Zagreb, los de Wenger
quedaron sólo con tres puntos en el fondo del grupo F a falta de dos jornadas
para el cierre. La contundente victoria frente
a los croatas la fecha pasada, le dio un poco de aire al conjunto inglés.

Los Gunners no empezaron nada bien en el partido, el equipo
local comenzó manejando los hilos del encuentro, mediante la conducción de
Kazami, y los ataques furtivos de Pardo y de Freita Couto Junior por las
bandas.Sin embargo, no generó peligro certero, salvo un mal despeje de
Koscielny ante la llegada de Ideye que pasó cerca del palo.
Parecía no hacer pie el Arsenal, pero de a poco se fue
animando. Buscó mucho a Giroud en lo alto, sobre todo para salir del asedio de
su rival, el francés pivoteó muy bien y siempre desde él comenzaba el juego del
equipo. Campbell a la derecha y Walcott a la izquierda, un cambio táctico que
dio sus resultados, a pesar del flojo nivel del inglés.
Un desborde de Cambpell tras una pelota ganada por Giroud
derivó en un centro hacía atrás para la llegada por sorpresa de Flamini, quién
remató exigido y la pelota dio en el travesaño.
Legando a la primera mitad, Ozil vio y ejecutó
a la perfección un pase entre líneas para Ramsey, centro con la pierna inhábil del
galés y cabezazo esquinado de Giroud. Roberto tuvo una floja respuesta, y apertura del marcador
para los de Wenger.
Desde allí todo cambió, Oliympiacos intentó pero sin claridad,
se fue desinflando. En el complemento, creció más la solidez defensiva del
Arsenal, con la dupla de defensores centrales cómo estandartes, Mertesacker-Koscielny.
A su vez, Cech tapó todos los remates
desde afuera del área del equipo griego, mostrando solvencia y dando aún más
confianza.
Una gran maniobra en el área de Campbell a poco de comenzado
el segundo tiempo, con pisada y asistencia de lujo incluida, posibilitó el 2-0
de Giroud.
El árbitro Rizzoli juzgó intencional la mano en el área de Elabdellaoui ante un centro de
Monreal y cobró penal. Giroud desde los 12 pasos anotó su triplete, selló el
resultado y la clasificación del Arsenal a próxima ronda.
Puso más delanteros el técnico local en cancha, pero la falta de juego
fue evidente y nada mejoró. Los Gunners desperdiciaron un par de contras y el
partido terminó con ese resultado impensado pero tan ansiado.
Está a la vista, por el andar tan sufrido del conjunto de
Londres en esta fase de grupos, que éste equipo está a un peldaño más abajo que
las grandes potencias de Europa. Sin embargo, ya perdí la cuenta de las
temporadas consecutivas en las que el Arsenal se encuentra entre los dieciséis mejores
de la competición, y para éste club y su manera de ver el fútbol, es un hecho
muy valorable. Con Wenger se acostumbró a codearse entre los mejores, y eso de
por sí, es admirable.
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