
Los Gunners superaron al Chelsea
2 a 1 en el Emirates y accedieron al encuentro culmine en Wembley, ya que en la ida habían igualado en cero en
Stamford Bridge. Los Blues arrancaron con una sonrisa gracias al gol de Hazard,
pero el local con dos goles fortuitos dio vuelta el resultado.
El Arsenal y sobre todo su
técnico, Arsène Wenger, han estado en el ojo de la tormenta en lo que va de la
temporada, cómo sucede desde ya varios años. ¿Los motivos? Tres: una campaña no
suficientemente buena en la Premier League (ubicándose en la sexta posición);
la eliminación tempranera en la tercera ronda de la FA Cup, algo que nunca
había pasado bajo la conducción del
francés, siendo además el vigente campeón y cayendo frente a un equipo
de segunda división; y la venta de uno de sus mejores jugadores al Manchester
United, el chileno Alexis Sánchez, cuando al sudamericano le quedaban sólo seis
meses de contrato con el club de Londres.
La incertidumbre sobre el futuro
de Sánchez en la institución pudo haber afectado al resto de sus compañeros,
sostuvo Wenger, quién a su vez planteó que a pesar de ser uno de los equipos con
mejor rentabilidad, todavía se encuentran limitados financieramente por los
compromisos asumidos para construir su estadio, lo que imposibilitan al Arsenal
complacer los intereses económicos que pidió el delantero chileno.
Recapitulando, los Gunners vivieron
un enero bastante convulsionado, donde Coquelin y Theo Walcott, ambos jugadores con varios años
de servicio al club, también dijeron adiós. Llegaron caras nuevas, cómo
Mavropanos y Mikhytarian, éste último en el trueque con los Diablos Rojos por
Alexis, pero ninguno se hizo presente en este partido. En la otra vereda, el Chelsea, con mejor
presente en la Premier League, pero con un técnico también cuestionado por sus
planteos y su relación con algunos de sus hombres.
Los Blues no pudieron contar con
tres de sus piezas principales por lesión: Courtois, Fábregas y Morata. Conte
inició con un tridente ofensivo bastante movedizo, Hazard-Pedro-Willian,
dejando en el banco al belga Batshuashy. Los locales repitieron el once y el
dibujo táctico que goleó al Crystal Palace 4 a 1, una línea de cuatro en el
fondo, cinco volantes y un delantero.
El primer tiempo fue de la
visita. Manejando el balón, su rival nunca pudo afianzarse en el campo,
presionando bien a la salida, el medio del Chelsea ahogó el intento del Arsenal
por avanzar en el terreno. Actuación sublime de Hazard, estuvo muy atento para
encontrar los espacios entre la zaga central formada por Koscielny-Mustafi, y a
los 6 minutos abrió el marcador con justeza ante la salida de Ospina.
Sin embargo, la ventaja duró
poco. Un cabezazo de Monreal luego de un tiro de esquina se desvió primero en
Alonso y luego en Rudiguer, lo que descolocó a Caballero y significó el empate.
¿Cambió el trámite del partido? Para nada. Los locales siguieron siendo
dominados, y sólo atinaban a defenderse. Iwobi fue más un lateral izquierdo bis
que un extremo. El Chelsea careció tal vez de claridad en los últimos metros
para capitalizar su rendimiento, y sufrió la lesión en forma temprana de
Willian, ya que Barkley, su reemplazante, no tuvo una buena noche. Antes del
descanso, un intento de Ozil pasó cerca del palo.
Todo lo bueno de los Blues en esa
primera etapa se esfumó en el complemento. Wenger mandó de libero a Elneny y
los defensores centrales tuvieron mayor libertad para salir al cruce. Los
laterales ocuparon mayor espacio y el mediocampo se adelantó unos metros. El
Arsenal se amigó con el balón, y , estando mejor parado, tomó las riendas del
encuentro.
A poco del arranque dio el golpe
definitivo. Iwobi recupera la pelota frente a Moses, juega con un Xhaka
bastante abierto y sin marcas, el suizo filtra el balón para Lacazette y se
dirige a ocupar una posición en el área, el delantero galo amaga y saca un
centro bajo que se desvía en el camino y fortuitamente lo encuentra a Xhaka
casi en el punto penal; la suerte vuelve a beneficiar al local, la jugada
termina en gol.
Los cambios de Conte no pudieron
cambiarle la cara al Chelsea, aunque tampoco fueron muy audaces, prácticamente
Ospina no tuvo que esforzarse en la segunda etapa. Los Gunners se defendieron
bien y generaron otras ocasiones, la más peligrosa en los pies de Iwobi, quien
no pudo doblegar a Caballero a falta de veinte minutos para el final.
Sin Welbeck ni Giroud, ausentes
por lesión, y con dos delanteros vendidos, jóvenes promesas cómo Nketiah y Nelson eran las opciones netamente ofensivas que tenía Wenger
en el banco. Arsenal terminó con Ozil de falso centrodelantero, secundado por
Kolasinac y Ramsey desde atrás, estos dos últimos ingresados a poco del cierre.
A pesar de tantos contratiempos,
los Gunners alcanzaron una nueva final en Wembley, la sexta en los últimos
cuatro años. Esto puede indicar que si bien no realizó las cosas de manera
perfecta, tampoco le fue tan mal. Muchas veces algún resultado negativo se magnifica
en este club, y eso sí genera mucho daño. Hoy ganó con lo justo, por lo que deberá
afianzarse bastante en un futuro en cuanto al juego. La final será el 25 de
febrero. El Manchester City es el rival. El conjunto de Pep Guardiola eliminó
con un global de 4 a 2 al sorprendente Bristol City de segunda división y
buscará el primer título de una temporada que promete ser bastante fructífera
para el líder absoluto de la Premier League.
El Chelsea todavía tiene una
ficha en la Champions League, y en la FA Cup continúa con vida, luego de
superar por penales al Norwich en el replay de tercera ronda. EL Arsenal
participa en la Europa League, siendo uno de los candidatos. Sin embargo,
tendrá un gran desafió en esta Carabao Cup, ya que bajo el mando de Wenger viene
de perder sus últimas dos finales, en 2007 y 2011.
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